La economía salvadoreña ha tenido un crecimiento bajo e inestable en las últimas dos décadas. En el primer quinquenio de los noventa tuvo un crecimiento relativamente alto impulsado por el consenso político de los acuerdos de paz y los flujos de recursos externos para la reconstrucción nacional; pero en la segunda mitad de la misma década, el crecimiento se vino abajo debido al agotamiento del proceso de reconstrucción y la caída de la demanda interna. En la primera década del siglo XXI después de la recesión de 2001-2002, se inició un proceso de recuperación de la economía mundial en 2003 y de expansión económica que se prolongó hasta el 2007; durante este período la Economía Salvadoreña también creció, motivado por un mayor dinamismo de las exportaciones, pero a una tasa mas baja que el crecimiento promedio experimentado por los países de América Latina y el Caribe, más bajo incluso que el resto de países de Centro América, con excepción de Nicaragua. Como todos sabemos, a partir de agosto de 2008, nuestra economía ha entrado nuevamente en un período de recesión, como consecuencia de la crisis financiera internacional y la recesión de la economía de los Estados Unidos. Es posible que este período recesivo de la Economía Salvadoreña se prolongue hasta el primer semestre de 2010; experimentando así en 2009, la tasa de crecimiento más baja (-3.3% y por primera vez negativa), de los últimos veinte años. Este bajo crecimiento no ha permitido una mejora significativa del nivel de vida promedio de la población salvadoreña, pues el producto por habitante apenas se ha incrementado, en promedio, ¡1.5% anual en 20 años!. A ese paso necesitaríamos un período de aproximadamente 50 años para duplicar nuestro producto por habitante y alcanzar el nivel de producto por habitante que tienen, ahora mismo, países como Costa Rica y Panamá.
¿Porqué la Economía Salvadoreña no puede generar una dinámica de crecimiento sostenido y relativamente alto, que signifique un mejoramiento del nivel de vida de la sociedad salvadoreña?
La respuesta la podemos encontrar en algunas de las características de nuestra economía, que se mencionan a continuación: El carácter no diversificado de nuestras exportaciones, la limitada capacidad de inversión pública y privada, la limitada capacidad de atracción de inversión extranjera, la incapacidad del sector empresarial para aumentar sus niveles de productividad y su nivel de competitividad, la baja capacidad de generación de empleo de calidad y la proliferación del subempleo, etc.
Estas y muchas otras mas, pudieran citarse como causas de la situación reseñada anteriormente, sin embargo hay un problema al que todo lo que se ha mencionado está supeditado y es la falta de un consenso político sobre la estrategia de desarrollo de largo plazo para nuestro país.
Las reformas estructurales implementadas en la década de los noventas, en el marco del consenso de Washington, partían del supuesto de que las fuerzas del mercado inducirían espontáneamente un mayor crecimiento económico y una mayor competitividad de la economía, sin embargo la realidad ha mostrado que las reformas mencionadas fueron insuficientes para alcanzar tales objetivos, y que se necesita una participación activa por parte del Estado para lograrlo. Para ello se necesita diseñar una estrategia de desarrollo de largo plazo, que vaya más allá de los objetivos políticos de una gestión de gobierno, de un período presidencial en particular, o de los objetivos específicos de determinados grupos de interés.
La buena noticia es que en el mes de septiembre del año recién pasado se creó el Consejo económico social, como un organismo de carácter consultivo del actual gobierno, integrado con representaciones de diversos sectores de la sociedad salvadoreña: el sector empresarial representado por dirigentes de ANEP, representantes del sector laboral, representantes del sector académico, organizaciones no gubernamentales y organizaciones sociales y ambientalistas, y por supuesto, representantes de alto nivel del gobierno; esto abre la posibilidad de que se genere un consenso sobre una estrategia de desarrollo viable y de largo plazo para nuestro país y el Consejo Económico y Social puede convertirse en un organismo de cooperación entre el sector público y el sector privado que contribuya al diseño, ejecución y evaluación de políticas públicas relacionadas con dicha estrategia.
Según el secretario técnico de la presidencia, el Consejo Económico Social discutirá próximamente sobre un nuevo modelo de desarrollo y crecimiento, al respecto dijo lo siguiente:
“Hemos heredado un patrón de crecimiento y un tipo de modelo de desarrollo que no es el que conviene. Por eso, en el Consejo Económico Social los sectores ya nos hemos puesto de acuerdo para que un reto estratégico (sea) cómo buscamos un nuevo modelo de desarrollo y crecimiento”, manifestó Segovia.(LPG 22 dic. 09)
Aunque la posición expresada por el secretario técnico parece bastante maximalista y sugiere aquello de borrón y cuenta nueva, la realidad ira dictando lo que es viable y prioritario. Sobre modelos y planes de desarrollo hay bastante material propuesto, lo que falta es crear el consenso sobre las principales medidas de corto, mediano y largo plazo; y el financiamiento de los recursos que se demandaran.
Sobre el tema del financiamiento también es importante considerar la predisposición del presidente de ANEP Sr. Carlos Enrique Araujo para discutir un pacto fiscal que conlleve incrementar la carga tributaria, definir una visión de nación y cómo se van a gastar esos recursos.
Según comunicado de la ANEP, citado por un periódico matutino, se plantea que: “Para que la recuperación de la economía salvadoreña sea sostenible, se necesita resolver los principales problemas estructurales de la economía”.
“En ese sentido, es fundamental la definición de una Estrategia de Desarrollo que cuente con el mayor respaldo político, económico y social posible”, señala.
Para la ANEP, la implementación de dicha estrategia debe ser a largo plazo, independientemente de los periodos presidenciales, con el objetivo principal de “lograr que El Salvador se convierta en un país de alto desarrollo humano para 2024”.(LPG 22 dic. 09)
Claramente podemos identificar una posición proactiva del gobierno y del sector empresarial para construir un consenso en torno a una estrategia de desarrollo nacional; el sector laboral, el sector académico y la sociedad civil debemos incorporarnos activamente a este proceso aportando nuestras capacidades técnicas, científicas y nuestro capital social para alcanzar el tan ansiado desarrollo.
Lic. Jesús Evelio Ruano
Director Escuela de Economía
Fac. CC. EE. –Universidad de El Salvador



